
El queso es uno de esos alimentos, que a pesar del tiempo, perdura en la dieta de todos los ciudadanos del mundo. Niños, jóvenes, adultos y ancianos disfrutan de este manjar asequible a todos los bolsillos y con todo tipo de variedades en el mercado, pero, ¿qué pasa con los quesos gourmet?
Los quesos gourmet, como es el caso del queso Banon, suelen ser quesos que no se fabrican de manera masiva. Su limitada producción y delicada elaboración, lo convierten en quesos muy selectivos, tanto que su venta se ve reducida a canales específicos, al igual que su degustación en restaurantes de alto postín, o con cierta categoría.
En pequeño gran protagonista de hoy, el queso Banon, por el estatus que guarda como queso gourmet goza de una gran reputación tanto por su sabor, como por lo peculiar de su estética y presentación.
Este queso francés, proveniente de los Alpes de la Alta Provenza francesa, se suele comercializar siempre con un mismo formato, a modo de pequeño medallón y envuelto en hojas de castaño, que con la ayuda de una rafia se ata para mantener su envoltura.
De su localidad natal, Banon, adoptó su nombre y desde entonces ésta, es conocida por su queso gourmet además de por sus vestigios medievales. Según dicen, el secreto del queso Banon, está en eso mismo, en su lugar de origen y las tierras que lo rodean, pues como indican los elaboradores de este manjar, las cabras de las cuales se obtiene la leche para la elaboración de este queso, deben de alimentarse exclusivamente de pasto fresco de esa zona para mantener sus propiedades y característico sabor. El consejo regulador, que es muy estricto, rechazaría de pleno su producción de no ser así.
Para mantener aún si cabe más la tradición, después del proceso bacteriológico y de tratado de la leche, es sólo al final cuando el aliño se le incorpora envolviéndolo rápidamente en hojas de castaño que durante días han sufrido un proceso de maceración en licor. Esto, además de aportarle estética también le proporciona los taninos, que conforman parte de su sabor particular.
Según los expertos, su sabor es una mezcla de explosiones gustativas, madera, vino, pimienta…y su textura casi cremosa lo posicionan como un queso gourmet ideal como aperitivo o para acompañar platos ligeros como una ensalada.